La luz eterna o ner tamid es una antorcha que suele ubicarse dentro de las sinagogas. Su llama no se apaga nunca, simbolizando la lámpara occidental que estaba ubicada dentro del Templo de Jerusalén, la eternidad de Dios y de la fe del pueblo judio.
Las ramas asquenaci y sefaradi comparten este elemento en sus edificios religiosos, aunque con pequeñas diferencias. En ambos casos, la luz eterna suele colgarse en el muro más cercano a Jerusalén, sobre el arca santa. En el rito azquenazí, el arca está cubierta por una cortina.
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